Giro de 180º

Personas viajando en el metro.

Se despidió de ellas, bajó las escaleras mecánicas, abrió el eBook y empezó a leer.

No podía negar que le encantaba ese rato, mezclarse con la gente desconocida del metro y disfrutar de la lectura. No había descubierto ese momento hasta que se mudó a la gran ciudad, a su ciudad. Sólo hacía tres meses que vivía allí, pero se había acostumbrado fácilmente a ella. Algunos días echaba de menos estar en su propia casa, con su familia, con sus amigos, en definitiva, con su gente, pero tenía que admitir que le encantaba ser independiente, formar su propia vida, porque… A eso había ido allí , ¿no?

Siempre había tenido claro cuál era el siguiente paso que tenía que dar al terminar su carrera universitaria, tenía que seguir formándose y para ello se mudaría de ciudad, dejando todo y empezaría otro tipo de vida, no una nueva vida, siempre pensó que más o menos ya la tenía formada, pero sí que necesitaba darle un giro de 180º.

El ruido de las vías anunciaba que el metro se acercaba, así que se concentró en su lectura, no sin una sonrisa en la cara, no sin evadirse por unos minutos de todo aquello que se movía a su alrededor y tomó el rumbo hacia su nueva casa.

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